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No cabe la menor duda que la aplicación efectiva del Reglamento MiCA ha supuesto un cambio importante para el ecosistema cripto europeo. Hasta ahora, los proveedores de servicios de criptoactivos operaban en un entorno fragmentado, con diferencias regulatorias entre países y con una actitud de cautela, e incluso rechazo, por parte de muchos supervisores y entidades financieras. Tras su aprobación, MiCA ha intentado corregir esta situación mediante un marco común europeo de autorización, supervisión y cumplimiento necesario para el ecosistema cripto.

Especialistas y asesores¹ expertos del sector destacan que MiCA no ha eliminado los riesgos inherentes, sino que ha obligado a identificarlos, medirlos y gestionarlos y plantean que el ecosistema presenta riesgos específicos que no siempre encajan fácilmente en las categorías tradicionales del sistema financiero, es decir, el ecosistema funciona bajo categorías de análisis diferentes e introduce operativas de custodia de claves privadas, wallets, exchanges, smart contracts, trazabilidad de operaciones on-chain, tokens, stablecoins, operaciones entre cadenas o utilización de mixers, entre otros. En consecuencia, la forma de abordar los nuevos retos no es solo una cuestión técnica e incluso lingüística, sino que refleja una realidad operativa distinta que bancos, supervisores, auditores, asesores legales y responsables de cumplimiento debemos comprender ante una realidad que es sin duda imperativa.

Sobre este nuevo escenario, la prevención del blanqueo de capitales y de la financiación del terrorismo se convierte en uno de los grandes retos. Los programas de PBC/FT en dicho contexto no pueden limitarse a identificar clientes de forma tradicional, sino que deben incorporar herramientas de análisis blockchain, detección de wallets sancionadas, monitoreo transaccional, alertas específicas y formación especializada. La regulación cripto, por tanto, no es únicamente un problema jurídico sino también es tecnológico, organizativo y formativo.

Por otra parte, MiCA también ha cambiado la relación entre banca y cripto. Antes del nuevo marco, muchas entidades financieras preferían evitar cualquier actividad relacionada con criptoactivos por temor regulatorio, reputacional o de cumplimiento. Tras MiCA, aunque sigue existiendo cautela, la banca empieza a reconocer que las empresas cripto no van a desaparecer y que existe un mercado que debe ser evaluado. El cambio fundamental es pasar de una lógica de rechazo a una lógica de evaluación del riesgo. En este sentido, MiCA puede ayudar a que la relación entre bancos y empresas cripto sea más estructurada, siempre que exista claridad normativa y capacidad real de supervisión.

Ahora bien, el impacto de MiCA no será igual para todos los operadores. Los expertos, al poner el foco en las PYMES cripto, señalan que pueden encontrar mayores dificultades para adaptarse al nuevo régimen. En la actualidad muchas empresas cripto son pequeñas y con recursos limitados y MiCA, en cambio, exige estructuras de cumplimiento, gobernanza, capital, control interno y supervisión que pueden resultar costosas para operadores de menor tamaño.

Un cambio especialmente relevante ha sido el paso del modelo VASP al modelo CASP. Anteriormente, el marco regulador era más limitado y se centraba, principalmente, en actividades como el intercambio entre dinero Fiat y cripto o la custodia de criptoactivos. Con MiCA, el régimen se amplía y aparecen distintos tipos de servicios regulados, lo que implica muchas más obligaciones. Este cambio no es meramente formal ya que supone mayores requisitos de capital, más notificaciones regulatorias, gestión de conflictos de interés, planificación del cese ordenado de la actividad, exigencias de honorabilidad, estructura de gobernanza más estricta y políticas de protección al cliente, entre otros.

Para una gran entidad, por el contrario, estas obligaciones pueden integrarse en estructuras ya existentes mientras que para una PYME cripto, pueden convertirse en una barrera relevante y difícil de superar. La necesidad de contar con perfiles especializados en cumplimiento, dirección, ciberseguridad, control interno o atención a reclamaciones puede aumentar los costes fijos y dificultar la supervivencia de proyectos pequeños e innovadores. Además, las obligaciones sobre externalizaciones obligan a controlar a proveedores externos, aunque estos proveedores suelen ser más grandes y tener mayor poder de negociación.

MiCA y ecosistema cripto.

Fuente: elaboración propia en base a información facilitada durante el seminario.

También aparecen retos adicionales en materia de PBC/FT, como la asimetría con proveedores o corresponsales, la dificultad de verificar la titularidad de wallets no custodiadas, la aplicación de sanciones internacionales y la implantación de controles KYT, es decir, Know Your Transaction. Todo ello muestra que el cumplimiento cripto requiere capacidades técnicas y operativas muy especializadas.

En conclusión, MiCA representa un paso fundamental hacia la normalización y profesionalización del mercado cripto europeo. Su principal aportación es sustituir la incertidumbre y el temor por un marco de supervisión y gestión del riesgo. No obstante, el gran desafío será aplicar esta regulación de forma eficaz pero proporcionada. Si MiCA consigue combinar seguridad jurídica, protección del cliente, prevención del blanqueo e innovación empresarial, puede contribuir a un ecosistema cripto más sólido. En caso contrario, existe el riesgo de que el nuevo marco favorezca la concentración del mercado en operadores grandes y deje fuera a muchas PYMES innovadoras.

¹ Los expertos Guillermo Zocco Vidal (Asesor Experto en PBCyFT y Regulatorio, SUMMONS ESPAÑA) y Walter Romero Gutiérrez (Director de Cumplimiento y Gestión de Riesgo, FAZIL CRYPTO) reunidos en el Seminario de «DeFi, NFTs y Nuevos Modelos Cripto: Retos Reales para los Sistemas PBC/FT» celebrado el 2 de julio de 2026.

Francesco Cortellese

Profesor Ayudante Dr. /Dpto. Economía y Hacienda Pública
UAM
francesco.cortellese@uam.es


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