Introducción
La explotación sexual infantil on line (OCSE, por sus siglas en inglés) se ha convertido en una de las principales amenazas dentro de los delitos cibernéticos a nivel mundial, afectando a aproximadamente 300 millones de niños al año (FATF, 2025). A pesar de los esfuerzos de las autoridades y las organizaciones internacionales, la detección de estas actividades sigue siendo un desafío debido a la sofisticación de los métodos utilizados por los delincuentes, incluyendo el uso de criptomonedas, redes de pagos transnacionales y plataformas en la «dark web» (FATF, 2025).
Recientemente, el Grupo de Acción Financiera Internacional (FATF) ha publicado un informe detallado donde analiza dos formas específicas de explotación sexual infantil on line (OCSE): el abuso sexual infantil en vivo (LSAC) y la extorsión sexual infantil con fines financieros (FSEC). El objetivo del estudio realizado permite comprender los flujos financieros asociados con estos delitos y proporcionar herramientas a las autoridades competentes para la detección e investigación de estas actividades delictivas, identificando las tipologías delictivas, los principales retos en su detección y las mejores prácticas para la persecución judicial de los perpetradores.
A continuación, se presenta un resumen con las claves del trabajo realizado que consideramos pueden resultar de interés para las unidades de PBC. La aplicación de sus recomendaciones puede mejorar significativamente la capacidad de las entidades para prevenir el uso del sistema financiero con fines de explotación infantil y otros delitos conexos.
Tipologías del Delito
Según El informe del GAFI el Abuso Sexual Infantil en Vivo (LSAC) se refiere a la transmisión en tiempo real de abuso sexual infantil, donde los consumidores pagan para ver y, en algunos casos, dirigir los actos de abuso (FATF, 2025). Este delito está vinculado a redes criminales que explotan a menores en países con escasa protección infantil. Los principales actores involucrados son un abusador, que comete el abuso en tiempo real, un facilitador encargado de coordinar la transmisión y gestionar los pagos y un consumidor quien paga para ver el abuso y, en algunos casos, da instrucciones en vivo.
En el informe (FATF, 2025) se señala que los consumidores de LSAC suelen ubicarse en Europa, América del Norte y Australia, mientras que los facilitadores y abusadores operan principalmente en el sudeste asiático y otras regiones con altos índices de pobreza y corrupción
La segunda tipología de delito presentada, Extorsión Sexual Infantil con Fines Financieros (el FSEC), involucra la amenaza de divulgar imágenes o videos sexualmente explícitos de un menor a menos que se realicen pagos financieros. Este delito ha aumentado debido a la disponibilidad de redes sociales y aplicaciones de mensajería, donde los perpetradores crean perfiles falsos para engañar a los menores y obtener contenido explícito (FATF, 2025).
Detección e investigación de la OCSE
En el informe se señala que a menudo las víctimas no denuncian estos incidentes debido a la vergüenza o a la coacción por parte de los perpetradores. Por lo tanto, la detección depende en gran medida del análisis financiero y de la información provista por las instituciones financieras (FATF, 2025), a través del análisis de patrones de transacciones sospechosas. Según GAFI, algunos indicadores de transacciones sospechosas que deben tenerse como referencia son los siguientes:
- Pagos recurrentes de pequeño valor (10-200 EUR) a países de alto riesgo.
- Transacciones realizadas en horarios inusuales o con descripciones ambiguas.
- Uso de inteligencia artificial para detectar transacciones con descripciones sospechosas, como referencias a redes sociales o términos asociados a pornografía infantil.
- Uso de criptomonedas o servicios de transferencia de valor para ocultar el origen de los fondos (FATF, 2025).
Desde luego, las iniciativas de colaboración entre bancos, proveedores de servicios digitales y agencias de seguridad han demostrado ser efectivas para la detección temprana de estos delitos. Uno de los casos de éxito señalados ha sido el trabajo conjunto entre la Policía Federal Australiana y el Banco Nacional de Australia, que ha permitido la detección en tiempo real de pagos sospechosos relacionados con la extorsión sexual infantil (FATF, 2025). Otro ejemplo es el Proyecto Shadow en Canadá que ha permitido el intercambio de información entre bancos y autoridades para identificar patrones de blanqueo de capitales vinculados a la OCSE. Además, la colaboración con organismos internacionales como INTERPOL y la Red de Ejecución de Delitos Financieros (FinCEN) ha fortalecido la investigación transfronteriza de estos delitos (FATF, 2025).
Retos y Recomendaciones
Sin embargo, a pesar de estas acciones los retos que enfrentan las autoridades y la sociedad en general giran en torno a la ausencia de una regulación global estandarizada que dificulta la detección y persecución de estos delitos de carácter transnacional, así como el actual uso de tecnologías de encriptación y redes privadas virtuales (VPN) que permite a los delincuentes operar con mayor anonimato. Finalmente, la escasez de recursos de las unidades de investigación especializadas limita la capacidad de respuesta de los Estados.
En consecuencia, el informe recoge un conjunto de sugerencias, entre las que se destacan:
- Fortalecer la legislación internacional para armonizar las definiciones y sanciones de la OCSE.
- Implementar tecnologías avanzadas de inteligencia artificial y big data para la detección de patrones de transacciones sospechosas.
- Fomentar la cooperación público-privada para mejorar la coordinación entre bancos, agencias de seguridad y plataformas digitales.
- Capacitar a los profesionales de cumplimiento en la identificación y reporte de actividades financieras sospechosas vinculadas a la OCSE.
Conclusión
La explotación sexual infantil en línea representa un desafío crítico para la seguridad global. La aplicación de inteligencia financiera y la colaboración entre sectores públicos y privados es fundamental para detectar, interrumpir e investigar estos delitos. Las recomendaciones presentadas por el informe buscan fortalecer las capacidades de los Estados para abordar de manera efectiva esta problemática, garantizando la protección de los menores en el entorno digital actual.
Referencias
Grupo de Acción Financiera Internacional (FATF). (2025). Detecting, Disrupting and Investigating Online Child Sexual Exploitation: Using Financial Intelligence to Protect Children from Harm.
Alvaro Salas Suarez
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MADRID (UAM)


